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Mostrando entradas de 2016

El coleccionista de abrazos solares

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H abía una vez, un pequeño niño de mirada perdida, y que con brillantes ojos, por toda la casa exploraba. Sus padres lo amaban mucho, y por ese gran amor, querían darle todo lo mejor, y apostando por su trabajo, mucho tiempo solo lo dejaron. El niño creció con esbozos de cariño, ninguna culpa de los padres y la firme decisión de hacer de él un hombre de bien. Así, el niño conoció de soledad, atemorizado del mundo, sin saber qué había al cruzar la puerta, sintiéndose diferente por las miradas de los niños del colegio, sin entender por qué se sentía así de sólo. Culpable de todo. Merecedor de nada. Apagando sus sueños. Se pasaba horas mirando al vacío de su habitación, contemplando la nada, escuchando el silencio, sintiendo el frío del piso sobre el cual su cuerpo desnudo desmenuzaba los misterios del universo que le tocó vivir, entre sombras, con frío. Los ...

Sorpresa

Hoy entrevisté algunos estudiantes para conversar sobre cómo se encuentran en la actualidad, parte de mi función de tutor de asegurarme de que anden enfocados al 100% en su desarrollo personal. Un alumno interesado en hacer esta sesión individual ingresa a mi oficina y empieza por decir "En esto siempre me preguntan cómo estoy, pero en lo académico yo estoy bien, la verdad ese no es el problema". Para mi sorpresa, necesitaba conversar sobre una relación que terminó hace poco y le costaba afrontar porque reconocía que sus celos han sido su talón de Aquiles, y que aún sin estar, siente que su ex enamorada (quién también es mi alumna) hace cosas para incomodarlo y "no respeta el espacio que hubo de relación", que ella sabe las cosas que lo molestan e incluso tratando de ignorarla, él no puede con lo que ella hace. Conversando fue inevitable hallarme conversando con quien alguna vez fue un ex enamorado mío, fue sorprendente e irónico, en un microsegundo no supe qué d...

La noche y él

Eran las 10 p.m. cuando volví a pasar por un lugar y un rostro se asomó a mis recuerdos como girando a verme con una sutil sonrisa. Era él, un ángel de amor que como un fugitivo me llevaba a un lugar desconocido mientras yo sentía un sabor agridulce en mis labios. Era yo sintiendo que lo amaba, y era yo otra vez sintiendo que él no a mi. Era ese lugar cálido pero oscuro, un recuerdo de una promesa incumplida. Era él aquel que vino a mi con esos labios rosa y mirada dulce, pero con un inocente y letal miedo. Era yo, flotando de amor pero con miedo también a caer y despertar. Era ese lugar un hotel, donde fue la última vez donde nos pertenecimos sin pertenecernos. Era él, para mí el hombre anhelado y perfecto, la promesa. Era yo, sólo un chico con un gran corazón en la mano dispuesto a entregarlo y quedarme sin él. Pero más importante, soy yo, hoy, un hombre, con permiso de recordar, sentir, volver a habitar ese momento y no quedarme a vivir en él. Gracias...