Dulce Verdugo



Ha pasado mucho desde nuestro último encuentro,
la última vez que controlaste este ser con tan sólo una mirada,
pero tengo que admitir que aún me cuesta aceptar
que tu angelical rostro me haya causado tanto daño.

Mi dulce verdugo, éste corazón latió alguna vez por ti,
y aún suspira al reflejarse en él tus memorias.

Tú, mi dulce veneno, sólo fui buscando un beso tuyo
y el letal beso de la muerte vino y me alcanzó sin avisar.

Fue tu airosa sonrisa, la que me hacía seguir y seguir,
seguir avanzando con el corazón en la mano a esta misión suicida.

Dulce dolor, efímero sustento que me da una voz para cantar.

Una historia incompleta, una historia truncada,
una historia falsa que me cuesta aceptar,
eso es lo que queda...




... pero ya es hora de cerrar el candado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La noche y él

Creo que me dará un Infarto!!

El coleccionista de abrazos solares