Serenidad

Suavidad del tiempo y espacio 
donde la piel reposa delicadamente sobre las tibias sábanas,
mientras los trovadores entonan sus melodías de amores y desamores
a través de un absorto celular,
y la meditabunda medianoche te acompaña con su rítmico silencio.

Morfeo no llega más que al finalizar las 15 canciones al corazón, 
y es cuando la luz de una cansada lampara de alcoba 
te avisa que las manecillas del reloj ya avanzaron demasiado, 
ya sientes que el torso necesita de algo de calor, 
y al arroparte es cuando un crucifijo y una plegaria 
te despiden de ese día que se fue hace algunas horas.


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