Cambios

Hace años no tenía alguien que me guíe en los muchos temas nuevos que aparecían de repente ante mis ojos (y hasta ahora no tengo), en ese sentido, no era tan privilegiado de conocer personas que con honestidad me contaran lo bueno y lo malo de las cosas, así que aprendía de cuanto veía o vivenciaba.

Una de las primeras experiencias en cuanto a sexualidad fue a través de redes sociales. Vamos, el primer contacto de un adolescente con un mundo Tabú es frenéticamente emocionante. Novedosos temas de conversación, gente tratando de hacer ligues rápidos, personas que dejaban ver sus sentimientos en posteos muy bonitos, pero que no llegaban a mayor trascendencia porque el común denominador solo buscaba un tema, SEXO. A esa edad, me fue muy envolvente y hasta un tanto adictivo; todo era nuevo para mí, entraba con frecuencia aunque nunca tuve la determinación para coordinar y asistir a un encuentro de ese tipo.

Por mucho tiempo me atrajo mucho ese mundo web, esa facilidad y rapidez para acordar encuentros o conocer personas era impresionante.

Pero la novedad no dura mucho cierto?, con el tiempo empecé a sentir la frialdad de esos lares, más allá del hecho de no estar en contacto físico con personas, empecé a sentir la frialdad de los usuarios llenos de odios sin sentido, desinterés en un contacto que no sea sexual, indiferencia por otros aspectos de la vida que no sea sexo...

Me sentí solo porque los contactos que había hecho, en un principio solo buscaban lo común, y lo que un día pareció divertido perdió su gusto. Aun así, para la edad que tenía, era la manera más cercana de encontrarme con un mundo que yo quería explorar, por tal motivo, con menos frecuencia y por temporadas, regresaba tapándome los ojos a lo que ya me había dado cuenta que no me gustaba porque quería saber más.

Con el pasar del tiempo, me veía entrar nuevamente y pensaba que no dejaría de entrar a esas páginas, sentí que era lo que necesitaba (suena adictivo cierto?).

Dicen que la ociosidad es madre de todos los vicios, y en realidad creo que sí. Pasaron los años y me vi ocupado y con otras cosas en mente, lo que me alejo de ese mundo y me ayudó a meditar sobre lo que era, y que estuve haciendo en él.

Hoy tuve la curiosidad de entrar una vez más a ese mundo, -sí, la madre ociosidad dio a luz otra vez- y esta vez variando a través del tan galardonado Android por medio de una aplicación conocida; puedo decir que me sentí igual, un tanto asquiento y nada satisfecho.

A decir verdad es que encuentro tan vacío ese mundo que ya me desagrada. Casi instantáneamente como entré al app, salí. Solo vi una película repetida, gente buscando ligues, preguntas que forman parte de un cuestionario tácitamente compartido entre muchos otros cuya única finalidad es descartar y seleccionar potenciales prospectos de una buen tiempo de libido desenfrenado sin mayor interés en realmente conocer algo más que la ropa interior de ese ligue.

Sencillamente... Neeext!

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